La educación en nuestra sociedad es un derecho gratuito desde la infancia hasta la adolescencia. Sin embargo, cada vez hay mas fracaso escolar, violencia infantil y juvenil, falta de rendimiento en las aulas, desmotivación del profesorado, baja calidad en la enseñanza y un largo etc., que hace que nos planteemos qué podemos hacer para mejorar este panorama. Como madre-educadora de dos niños, intento buscar alternativas, plantear cuestiones que nos hagan reflexionar y compartirlas en este blog
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miércoles, 25 de julio de 2012
Los niños aprenden lo que viven
Si un niño vive con críticas,
aprende a condenar.
Si un niño vive con hostilidad,
aprende a luchar.
Si un niño vive con ridiculez,
aprende a ser tímido.
Si un niño vive con vergüenza,
aprende a sentirse culpable.
Si un niño vive con tolerancia,
aprende a ser paciente.
Si un niño vive con apoyo,
aprende a tener confianza.
Si un niño vive con aprecio,
aprende a apreciar.
Si un niño vive con honradez,
aprende a ser justo.
Si un niño vive con seguridad,
aprende a tener fe.
Si un niño vive con aprobación,
aprende a encontrarse bien consigo mismo.
Si un niño vive con aceptación
y amistad, aprende a encontrar amor en el mundo.
Propuestas para compartir con los
niños
DOROTHY LAW NOLTE
lunes, 23 de julio de 2012
La importancia del JUEGO
Declaración de principios fundamentales de la educación durante la primera infancia dirigida a educadores y autoridades educativas
La instrucción académica está sustituyendo progresivamente el juego imaginativo y el aprendizaje práctico durante los primeros años de vida de los niños. Actualmente, la educación se concibe como una carrera y “cuanto más pronto empieces, antes y mejor acabarás”. Y eso a pesar de que no haya evidencia de que esta presión académica inicial -como por ejemplo el esfuerzo que hacemos para que los niños empiecen a leer a los cinco años- genere ninguna ventaja duradera para los niños. En realidad, la investigación y la experiencia apuntan más bien en sentido contrario. El énfasis actual que hoy se hace en enseñar a leer mediante una instrucción formal a los niños de cinco años no funciona, y eso lleva a muchos padres y políticos a pensar que tal vez habría que empezar antes con la lectoescritura, a los tres o cuatro años. Pero esa suposición se basa en una aproximación muy limitada y defectuosa al desarrollo del niño, a sus primeras etapas educativas y al desarrollo de la alfabetización. La clave para el desarrollo de la lectoescritura -y de todas las demás capacidades consiste en ajustar el proceso de enseñanza para que concuerde con la evolución del niño, permitiéndole superar satisfactoriamente las primeras etapas. Asegurar su éxito inicial y el amor natural que siente el niño por las flores del aprendizaje.
En cambio, si lo llevamos al fracaso al pedirle lo que no está preparado para darnos, fácilmente podremos provocar que no sea capaz de superar la sensación de inadecuación
resultante. Eso es particularmente cierto en aquellos niños cuyas familias sufren situaciones de tensión social y económica.
EL SALUDABLE COMIENZO PARA UNA LARGA VIDA DE APRENDIZAJE
La investigación reciente confirma que el temprano desarrollo cognitivo está vinculado muy íntimamente al desarrollo físico, emocional y social.
Todo ello emerge de las tempranas relaciones con la familia y las personas que cuidan del niño. Las relaciones con los padres tienen una importancia fundamental. A continuación enumeramos una serie de capacidades de la infancia que conviene potenciar y desarrollar durante los cinco primeros años. Se pueden utilizar como indicadores de que el niño está a punto para entrar en la institución educativa de preescolar, pero sólo si se combinan con las expectativas propias de un niño de cinco años de manera que los niños no se vean perjudicados por demandas irreales.
Los niños de cinco años que entran en el aula de preescolar normalmente pueden:
Hacer uso de ideas y palabras con sentido y creatividad para hacerse entender y para entender a los demás. Esto requiere un entorno rico en intercambios verbales directos, que incluyan conversación, rimas infantiles, narración de cuentos y compartir libros leyéndolos en voz alta. La oralidad es la precursora de la alfabetización.
Crear relaciones estrechas con adultos y otros niños. De éstas proceden los comienzos de la empatía y la comprensión humana.
Leer y responder apropiadamente a estímulos emocionales y sociales, y ser capaces de trabajar en grupos.
Implicarse en juego imaginativo, solos y con otros.
Expresarse creativamente mediante un amplio repertorio de actividades que incluya artes visuales, música, drama, etc.
Sentirse como en casa al explorar y cuidar el mundo de la naturaleza.
Interactuar con el mundo mediante experiencias prácticas, trabajos manuales y otras actividades que requieran una implicación física.
Disponer de breves períodos de apaciguamiento para digerir las experiencias o implicarse en alguna actividad focalizada.
Percibir pautas, seguir indicaciones sencillas y resolver problemas simples.
Aprender a prestar atención a las experiencias, a centrarse en ellas y a procesarlas de una manera integrada mediante procesos motores, sensoriales y afectivos.
LÍNEAS DIRECTRICES PARA LOS ÓRGANOS NORMATIVOS
¿Cómo trasladar el reconocimiento de estas capacidades a la política educativa? Como lo expone el informe del Instituto de Medicina ‘From Neurons to Neighborhoods’:
“... la política a seguir no habría de ser preparar a los niños para aprender, sino más bien apreciar que han nacido para aprender, y poner en marcha políticas y programas que se fundamenten en sus considerables capacidades y crezcan a partir de ellas” (pág. 148).
A los niños les encanta aprender. Ese amor necesita ser promovido en casa y en los programas educativos y de primeros cuidados. La política normativa puede dar apoyo a este hecho de diversas maneras:
Proporcionar oportunidades de financiación para que los padres se autoeduquen sobre las necesidades de los niños y sus propias capacidades como padres. Las posibles opciones pueden incluir cursos para adolescentes en torno al desarrollo y cuidado de los niños, y clases de cuidado prenatal y crianza para los padres, programas de padres-hijos, visitas al hogar, etc.
Crear un foco renovado sobre la formación de maestros para la temprana infancia y personal al cuidado de niños. En los programas educativos dar un nuevo énfasis a la comprensión de la amplia variedad de capacidades que los niños necesitan desarrollar, especialmente la capacidad de jugar, y ayudar a desplegar la creatividad y la comprensión de los propios maestros.
Concentrar la planificación y evaluación de los programas de atención temprana en averiguar si se está atendiendo la necesidad primaria que tienen los niños de tener una relación estrecha con adultos afectuosos y responsables y de un cuidado apropiado al desarrollo de su edad. Ese cuidado acorde con la evolución infantil incluye: un ritmo diario de comidas saludables, descanso y actividades; períodos diarios de juego, tanto fuera como dentro de casa, en un entorno seguro; música y otras artes; actividades prácticas y de otro tipo que involucren la acción física que, literalmente, encarnan las primeras clases más efectivas en ciencias y matemáticas para los niños pequeños; y finalmente una gran variedad de interacciones verbales directas, incluyendo conversación, canciones y rimas infantiles, narración de cuentos, y libros leídos en voz alta con adultos que les dedican atención.
Reconocer que cuando las familias sufren fuerte tensión por causa de pobreza o enfermedad ello ejerce un profundo impacto en los niños y su disposición emocional para el aprendizaje. Han de tratarse las tensiones sociales y económicas que recaen sobre la familia, además de las necesidades específicas del niño en el aula.
Financiar investigación a largo plazo para identificar cuándo están los niños maduros para leer y adquirir otras habilidades académicas; factores que pueden interferir en su capacidad de aprender, como la exposición excesiva a los medios electrónicos;
y las mejores aproximaciones a la educación temprana que lleven a un amor por la lectura y la escritura que dure para toda la vida.
Es fundamental mejorar los programas de temprana atención infantil, y hemos de entender que, “incluso para los niños que cada día se pasan horas en programas de atención infantil, el entorno hogareño lleva el peso principal en la adquisición de lo que saben y son capaces de aprender cuando empiezan el preescolar”.
(From Neurons to Neighborhoods, pág. 157).
No se puede subestimar la importancia del apoyar a los padres y la vida familiar.
Texto original: The Importance of Play Publicado por:
Alliance for Childhood allianceforchildhood.com/projects
Traducción de la versión original inglesa:
Miguel López Manresa
La educación según la mirada de Francesco Tonucci
Francesco Tonucci (Fano, 1941), también conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.
Realizó estudios de pedagogía en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán. Con 28 años recibió una distinción en ese campo y empezó a satirizar la realidad de la escuela a través del nombre de “Frato”, nombre que surge al fusionar las primeras sílabas de su nombre.
Trabajó como maestro y, en 1966, se convirtió en investigador en el Instituto Psicológico del Consejo Nacional de Investigación, del que más tarde presidió el Departamento de Psicopedagogía, que lleva adelante el programa de educación ambiental. El objetivo de este programa es crear una base de datos "para y por los niños". Sus investigaciones se centran en el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la relación entre la cognición de los niños y la metodología educacional. En 1991 llevó a cabo en su pueblo natal el proyecto de Ciudad de los Niños, consistía en hacer una ciudad cuyo punto de referencia sean los niños. El proyecto tuvo mucho éxito y se extendió a distintos puntos del mundo.
Ya en 1991 fue nombrado presidente del “Comité Italiano de Televisión y Menores”, comité que pretende la protección de los niños. También es colaborador de la Ciudad de la Ciencia de Nápoles para “El taller de los pequeños” y colaborador científico del proyecto “El museo de los niños”, de Roma. Fue nombrado profesor honoris causa de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Lima (Perú).
Tonucci como didacta
Como pedagogo de gran relevancia Tonucci critica la escuela actual y propone varias modificaciones tanto en la escuela como en su forma de trabajar. Sus ideas principales son:
Dejar tiempo a los niños por las tardes para que hagan cosas diferentes y luego tengan temas de conversación para hablar en clase. Esto requiere no mandar demasiados deberes, ya que pasan suficiente tiempo en el aula.
Darle más poder y libertad a los niños; que éstos sean el centro de formación contando sus experiencias. Tonucci defiende esta idea en una entrevista publicada: “si los niños participan activamente en la gestión y en la toma de decisiones escolares, como la estipulación de las reglas que se aplicarán en los recreos, el niño no se sentirá esclavo, sino un ciudadano libre y soberano, uno de los objetivos que debe perseguir una escuela democrática”.[cita requerida]
Tonucci apoya el uso de la lectura en voz alta de los libros en clase.
Sostiene que los niños no son recipientes vacíos que hay que llenar de conocimientos; éstos tienen sus propias vivencias y formas de pensar. Hay que escucharlos y crear entre todos el conocimiento. También son capaces de mantener su concentración durante un buen rato en un juego, pero esto no interesa a la escuela; porque no ayuda a elaborar lógicamente los datos. Tonucci explica que en la escuela se debe tener más en cuenta el divertimento.
Afirma que si nos centramos en lo que se sabe hacer, mas que en lo que no somos capaces de llevar a cabo, tendremos niños mas motivados y menos frustrados que ayudarán a un futuro a crear personas más seguras de si mismas.
El profesorado de este tipo de escuela debe ser capaz de promover todas estas ideas, apoyar el trabajo en grupo e incluir a la familia, la cultura… en la escuela.
Hay muchas más nociones sobre cómo debería de ser la escuela según este autor, pero lo que está claro que la escuela debería crear personas que fueran capaces de respetarse, ser individuales, libres, tener sus propias opiniones, personas menos frustradas y más decididas a formar sus capacidades. La escuela debería de ser más abierta a las opiniones de los niños, crear el conocimiento entre docentes y discentes… Estas ideas colaboran para crear una ciudadanía más completa, competente y mucho más colaboradora en muchos aspectos. Esta idea serviría para mejorar el hoy y crear un futuro mejor.
Fuente: Wikipedia
Darle más poder y libertad a los niños; que éstos sean el centro de formación contando sus experiencias. Tonucci defiende esta idea en una entrevista publicada: “si los niños participan activamente en la gestión y en la toma de decisiones escolares, como la estipulación de las reglas que se aplicarán en los recreos, el niño no se sentirá esclavo, sino un ciudadano libre y soberano, uno de los objetivos que debe perseguir una escuela democrática”.[cita requerida]
Tonucci apoya el uso de la lectura en voz alta de los libros en clase.
Sostiene que los niños no son recipientes vacíos que hay que llenar de conocimientos; éstos tienen sus propias vivencias y formas de pensar. Hay que escucharlos y crear entre todos el conocimiento. También son capaces de mantener su concentración durante un buen rato en un juego, pero esto no interesa a la escuela; porque no ayuda a elaborar lógicamente los datos. Tonucci explica que en la escuela se debe tener más en cuenta el divertimento.
Afirma que si nos centramos en lo que se sabe hacer, mas que en lo que no somos capaces de llevar a cabo, tendremos niños mas motivados y menos frustrados que ayudarán a un futuro a crear personas más seguras de si mismas.
El profesorado de este tipo de escuela debe ser capaz de promover todas estas ideas, apoyar el trabajo en grupo e incluir a la familia, la cultura… en la escuela.
Hay muchas más nociones sobre cómo debería de ser la escuela según este autor, pero lo que está claro que la escuela debería crear personas que fueran capaces de respetarse, ser individuales, libres, tener sus propias opiniones, personas menos frustradas y más decididas a formar sus capacidades. La escuela debería de ser más abierta a las opiniones de los niños, crear el conocimiento entre docentes y discentes… Estas ideas colaboran para crear una ciudadanía más completa, competente y mucho más colaboradora en muchos aspectos. Esta idea serviría para mejorar el hoy y crear un futuro mejor.
Fuente: Wikipedia
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